Comienza una día normal (o eso parecia)
levantándonos a horas prudenciales como las 6 de la mañana hasta que llegó la
hora de irse. Casi todos ya preparados listos para emprender un día fantástico
rodeados de niños y niñas, pero Raúl decidió que a las 7:02 era una buena hora
para que la “guagua” se fuera a la pppp. Total, nos quedamos todos allí en
casita contemplando nuestras caritas de felicidad sin saber qué hacer, con los
zumos y los sandwiches de los campamentos y “planeando planes” de huída; justo
a una persona anónima le dolía la tripa y se fue al baño y allí es cuando la guagua se vino a la arbolá, y el anónimo se quedó ahí, se estampó contra la pared
y se rompió toíto.
Llegamos a los campamentos, damos
gracias al señor y cantamos el himno de la Rominican Depublic, todas las clases
llevadas a tope a pesar del sueño y el cansancio del día anterior. Atención,
viene la hora del recreo; la hora del recreo… ahí es cuando de verdad ves la
diferencia entre los chicos y chicas de España y los de aquí, sobre todo de las
chicas… llega la hora de bailar… las chicas dominicanas se ponen en fila, todo
el patio despejado y los Españoles ahí como… “qué lo´ qué”. Empiezan a bailar,
y lo que experimentas al verlas es tristeza y no exactamente por ellas, tú te
vas dando cuenta poco a poco de que no sirves para nada, y van los monitores
dominicanos muy cachondos e invocan al dios Simón: ¡Simón dice que los
españoles vengan al corro y bailen! Ahí es cuando uno ve una avalancha de niños
yendo hacia ti y cogiéndote para arrastrarte al corro en el que te veían todos.
No sabes muy bien qué hacer y te das cuentas que solo hay dos opciones cuando
suene la música: la primera es bailar, la otra hacer como que mueves la chapa
así para pasar desapercibido hasta que decides comenzar tus clases magistrales
en el baño o lo que es peor, delante de todos por la noche, a eso de las doce,
justo cuando el cerebro de Cristina se encuentra en pleno auge de actividad,
pero de eso ya se hablará más adelante… AL CASO, tú te ves delante del espejo y
te dices a ti mismo, hoy aprenderé de las mamasitas a mover esa chapa de la que
hablan.
Bien, las clases acabaron y nos
fuimos para el CESA (la casa) a comer cuales prinsesitas y prinsipitos en su
castillo y salir pitando a la obra, no antes de que Manolo pronunciase su más
grandioso discurso: “¡¿Pero todavía estáis comiendo?!” Seguido de “el mango, la
fibra, mucha fibra, mira la fibra, cuanta fibra” y crearse un charco de zumo de
mango sobre la mesa ya fregada J
Una vez situados en el campo de
batalla Novoa comenzó con su grito de “coge hierro, dobla hierro, coge hierro
dobla hierro” todo muy divino y esas
cosas; mientras, las chicas (Cristina, Mónica, las Marias, Maité y Pilar) con
su paciencia ante los gritos de Manolo de “¡Pero si eso es un rombo! Hoy estáis
muy espesas…” doblaban alambres alrededor de las cestas que servirían de
soporte para las columnas de la futura iglesia de Rancho del Medio.
De vuelta a casa y tras una
comprilla por la Sirena, nos vemos haciendo sandwiches y preparando la cena “en
cero coma” cuando los Dominicanos llegaron con su bachata y su merengue para la
fantasiosa velada en convivencia. Los dominicanos cenan pizza y coca-cola, cosa
que nuestra dieta mediterránea impedía tomar, (qué va, que ya habíamos hecho la
ceno cuando llegaron los dominicanos) Los guisantes con champiñones y salami
con patatas tostaicas tomaron nuestra preferencia, todo muy bueno eso sí.
Y… comienza el show. Entra en escena la famosa bailarina de baile
latino, Cristina, y su baile del pollo y aparta del escenario a los no tan
famosos bachateros… Empieza con un sútil movimiento de brazos al ritmo de un
pollo y meneando la chapa tal y como había aprendido en la escuela de Pueblo
Nuevo. Al final consiguió su objetivo de bailar, todo hay que decirlo.
Con esto acaba otro día
perfectamente normal en la República Dominicana y dormimos a la espera del
siguiente, ansiosos de aprender y conocer nuevas cosas tanto en las escuelas
con los chavalines como en la obra y en la convivencia en casa.
PD: recordemos que lo que no mata,
engorda o si no tiene la Chinkungunya, jajajajaja.
CHINKUUUUN TSSSCHH
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